Instalación. Propuesta para el Salón Nacional de 2012
Este es un homenaje al Pepe, un hombre de izquierda muy querido por su honestidad intelectual, su vida austera y su empatía con los desheredados de la tierra.
Los ídolos populares que mueren jóvenes suelen ser inmediatamente posterizados en imágenes de alto contraste, mediante sencillas serigrafías que los fans lucen en sus remeras.
A diferencia del Ché, que murió joven combatiendo fusil en mano el capitalismo, el Pepe sobrevivió a la prisión y la guerra, pero tuvo el infortunio de ver la caída de la utopía leninista y el triunfo sin gloria de la socialdemocracia (o sea el capitalismo con rostro humano).
Desde la caída del Muro los artistas (transgresores por definición), en lugar de promover la caída del capitalismo, tuvimos que resignarnos a combatir susexcesos: denunciar las condiciones inhumanas de trabajo en las fábricas de zapatillas deportivas, alertar sobre el sufrimiento de las gallinas encerradas de por vida en sus jaulitas, defender los derechos de las minorías discriminadas ( mujeres, gays, etnias, inmigrantes, viejos).
Pero el Pepe fue más lejos y se dedicó a combatir la ideología del consumo y a la vez elogiar la ambiciosa productividad del sector privado (en contraste con la pereza legendaria del empleado público); mostrar la incompatibilidad entre la verdad y la justicia, y defender la democracia directa, el voto popular.
Por todo ello, el Pepe merece la confección de una remera de algodón con su imagen pública, diseñada por un artista reconocido, expuesta en un museo para su registro y documentación en la historia del arte (mayores garantías de inmortalidad).