Arte digital. Un rascacielo inimaginablemente divertido.
El Maestro de la Arquitectura Moderna, Le Corbusier, pasó una semana en Montevideo. El primer día describió al Palacio Salvo (inaugurado un año antes, 1928, Arq. Mario Palanti, con noventa metros de alto) como “un impresionante bodrio decorado con salchichones”. Pero el último día, y ya desde el barco de regreso a Europa, declaró que Montevideo era una ciudad tan simpática, que él había logrado reconciliarse con el Salvo, un rascacielo inimaginablemente divertido.
Por culpa del gran Corbu los académicos apenas lo mencionan como testimonio histórico, un ejemplo extraño de arquitectura ecléctica con referencias Art Decó, símbolos masónicos y esotéricos de la Divina Comedia. El Palacio no califica como obra de arte, pero es querido como un gran objeto kitsch (pretencioso, pasado de moda, de mal gusto, copia inferior de un estilo imperante).
Las complejidades de su administración son endémicas, muchos no pagan los gastos de mantenimiento y cada tanto la burocracia municipal amenaza con demolerlo, para escándalo y protestas de un pueblo que lo reivindica y lo ama.
En la vereda de enfrente se yergue el Edificio Ciudadela, del Arquitecto Sichero, de1958, noventa metros de alto, ejemplo viviente de la Arquitectura Modernista predicada por el Maestro Le Corbusier: inmensa pantalla rectangular, fachada de vidrio total, anonimato indiferenciado de los apartamentos, venerada por los arquitectos.
Numerosas pantallas al estilo del Ciudadela también han sido demolidas en el mundo por sus complejidades administrativas y sociales.
La singularidad y fuerza emblemática del Salvo y su duelo académico perdido con el Ciudadela, nos lleva a proponer un jardín vertical de flores que ocupe las fachadas de la parte superior del edificio, con la finalidad de agregarle un atractivo adicional y espectacular.
El jardín estará dotado de un sistema de riego con depósitos de agua en subsuelo, bombas, sistema eléctrico, paneles solares, aislantes de fachadas, subsistema de nutrientes, drenajes, etc.
Participarán en el proyecto economistas, ingenieros hidráulicos, sanitarios, agrónomos, paisajistas, cultivadores de flores, artistas visuales, habitantes del Palacio, la Intendencia de Montevideo y damas del Garden Club.